A solo una semana de la celebración de la Estación de Penitencia por las calles de Camas, Jesús de la Caridad ha procesionando en solemne Vía Crucis por las céntricas calles de la feligresía.
Tras un día adverso en cuanto a lo meteorológico, el viernes de pasión abría sus nubes para recibir al Cristo de la Caridad y rezar el Vía Crucis, último acto previo a la Estación de Penitencia en nuestra hermandad.
Los últimos destellos de luz solar se aferraban al encalado y un ambiente de cercanía y devoción se apoderaba de una tarde totalmente primaveral con un cielo azul que invitaba a los asistentes a rezar tras la imagen de Jesús de la Caridad.
El rezo de las estaciones se llevó a cabo dirigido por el Director Espiritual y Párroco, Rvdo. Sr. D. Pedro José Rodríguez Molina, Pbro., junto a hermanas y hermanos de la Cofradía mientras la Cruz Parroquial iba flanqueada con hermanas de luz en el camino que todos los años los hermanos hacemos junto al Señor en este día tan señalado por las calles de Camas.
Puntual sobre la hora indicada, pasaba sobre el dintel de la Parroquia la Cruz Parroquial y tras ellos el estandarte que acompañaba a Jesús de la Caridad donde llevaba un reguero de hermanos y devotos rezando las estaciones en los lugares situados para ello.
Entre estaciones, el Santísimo Cristo iba siendo trasladado en andas por la cuadrilla del paso de misterio, donde tras abandonar la Parroquia, se discurría a procesionar por Santa María de Gracia para encarar la llegada a la zona peatonal por Santa Brígida y culminar en Juan Agustín Palomar hasta la Casa Hermandad del Rocío de Camas.
Tras su entrada por la Calle San Luis por y llegar hasta la calle Francisco Luque, se volvía a llegar a la altura de la Puerta del Perdón entre estaciones de un público entregado a la Imagen portentosa de Jesús de la Caridad.
Los últimos pasos antes de llegar a su entrada a la Parroquia, fue la llegada a la Plaza de la Constitución donde muchos devotos acompañaron el paso de andas hasta su posición final en las naves del Templo dando punto y final a una jornada de oración, devoción y sentimiento hacia el Señor de la Caridad.
